Jesús nuestro abogado

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• 7 de septiembre, 2026

«Hijitos míos, les escribo estas cosas para que no pequen» (1 Juan 2:1). Con esas palabras, el apóstol Juan se dirige a la iglesia con la ternura de un padre que ama a sus hijos y no soporta verlos caer. Pero Juan sabe algo más: sabe que caeremos. Y por eso, en el mismo aliento, nos entrega una de las promesas más consoladoras de toda la Escritura. En «Jesús nuestro abogado», basado en 1 Juan 2:1-2, Owen Strachan nos muestra que cuando el pecado nos acusa y nos aísla, no estamos solos ante el tribunal de Dios. Tenemos un Abogado, y ese Abogado nunca ha perdido un caso. En este mensaje veremos: - Por qué el pecado agravia primero y ante todo a Dios el Padre. - Quién es realmente nuestro Abogado, y qué significa que Él sea «propiciación.» - Cómo Satanás usa la acusación para robarnos el gozo. - Qué hacer cada vez que caemos en pecado.