Pablo sentía que no saldría con vida de Asia. Había sido abrumado más allá de sus fuerzas y había perdido la esperanza de seguir viviendo. Y cuando toma la pluma para escribirle a la iglesia en Corinto, lo primero que brota de su corazón es adoración: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo». Desde ese lugar de dolor aprendió que el consuelo de Dios llega en medio de la prueba y que tiene un destino: otras personas.
En el mensaje «Su consuelo no termina en ti», el Pr. Reynaldo Logroño nos lleva a 2 Corintios 1:3-7 para descubrir quién es el Dios de toda consolación, por medio de quién nos llega su consuelo y para qué nos consuela.
En este mensaje veremos:
- Qué significa realmente la palabra «consuelo» y por qué habla de presencia y no de anestesia
- Por qué Dios es el Padre de misericordias y Dios de toda consolación
- Cómo el consuelo abunda por medio de Cristo
- El «para que» de 2 Corintios 1:4: somos consolados para consolar
- Qué significa ser copartícipes de los sufrimientos y de la consolación
- Cómo acompañar a un hermano sin tener que resolver su dolor
Si hoy cargas un dolor, ven a Cristo, el Dios de toda consolación te espera. Y si ya fuiste consolado, pídele que te muestre a quién acercarte con ese mismo consuelo.